El Comité Provincial de Sevilla aprueba por “UNANIMIDAD” reconstruir el PCE y “REDEFINIR LOS INSTRUMENTOS DE CONVERGENCIA.”

19 05 2008

INFORME POLÍTICO

(Aprobado por unanimidad)

I.INTRODUCCIÓN.:

Celebramos la reunión de nuestro Comité Provincial en uno de los momentos más difíciles de la historia del PCE, cuando IU ha cosechado el pasado 9 de marzo los peores resultados electorales de su historia, más desastrosos, aún, que los obtenidos como partido en 1982.

Es éste un momento de debates y encrucijadas en el seno de la izquierda, con procesos que tendrán sus primeros resultados (que no cierres definitivo), en la VIII Asamblea Federal de IU y en el XVIII congreso del PCE. Y no nos referimos a Asambleas o Congresos como los conocidos en los últimos años, sino a cónclaves en los que nos jugamos la propia existencia como fuerza política. No se trata de una Asamblea de IU de enfrentamientos previos y pactos de reparto posteriores, nos encontramos con una decisión tomada hace tiempo por algunos dirigentes y cuadros de quedarse con las siglas de IU para refundar el proyecto en otra cosa extraña a la propia izquierda. En la consecución de ese objetivo están inmersos y no hay síntesis posible con otras propuestas (fundamentalmente con las del PCE), o ganan y nos echan o pierden y se van.

Por eso, el partido debe salir de la dinámica desordenada en la que está inmerso desde hace tiempo en el seno de IU, dejar de entrar a todos los trapos que se le ponen desde el actual núcleo de dirección federal de IU y marcar su propia hoja de rutas desde la política. El PCE no puede seguir agotándose en una pelea interna que lo desangra y hunde a la militancia en el desánimo y la desorientación.

En este sentido, el Cté. Provincial del PCA-Sevilla ha de estar a la altura de las circunstancias, situarse en el centro de la encrucijada y proponer un camino. La organización comunista de Sevilla es la heredera actual de una de las cunas con más solera del comunismo español. La historia del PCE hunde sus raíces en la provincia de Sevilla y el PCA no sería tal partido andaluz sin la fuerza y la aportación sevillana.

Será la Conferencia Político-organizativa del partido el primer momento para un debate sin filtros ni “autocensuras”. Estamos en un momento, con fuerte parangón con el año 82, cuando tras la derrota electoral el PCE convocó su Conferencia Nacional que sirvió para empezar a marcar un camino que culminaría en el XI Congreso con la aprobación de la Política de Convergencia y la ruptura con una etapa superada por la realidad del momento. Se trata ahora, teniendo en cuenta las diferencias de cada proceso, de hacer igual que entonces: analizar la nueva situación y hacer las primeras propuestas para que sea el próximo congreso el que culmine un debate que tiene que decidir colectivamente lo que hay superado y vigente de la política desarrollada por el partido en los últimos años.

La militancia, en el debate de sus agrupaciones, tendrá que participar activamente. El Cté. Provincial, teniendo en cuenta su mandato central consistente en la Reconstrucción del Partido Comunistas, marca su posición con éste documento.

II. EL MARCO POLÍTICO

II. 1. Elecciones 9-M y consecuencias internas.

El panorama que se presenta en ésta nueva legislatura es, cuando menos, preocupante. La crisis económica se está cebando ya en las condiciones de vida de las capas más populares de la población: aumento del paro, disminución del poder adquisitivo de salarios y pensiones y recortes reales de derechos sociales.

Ante ésta situación, la capacidad de respuesta va a estar, objetivamente, mucho más mermada. Un PSOE más cerca de la mayoría absoluta con acuerdos estables con los nacionalismos de derechas vascos y catalanes, un PP que ha crecido (a pesar de su guerra interna), la inexistencia de una izquierda política en el Congreso de los Diputados y unos Sindicatos dedicados a la llamada “concertación social” en lugar de a la movilización contra las políticas neoliberales.

El resultado de IU en las elecciones generales ha sido el esperado, la consecuencia lógica de toda una trayectoria que se observaba como la “crónica de una muerte anunciada”. IU no ha actuado como una fuerza parlamentaria que, en función de su programa, puede llegar a acuerdos o tener coincidencias con el partido del gobierno. IU ha actuado como una parte más o como una especie de ala izquierda del proyecto de Zapatero. El apoyo a los Presupuestos Generales del Estado que han mantenido la llamada política de estabilidad, a la política educativa en contra de la opinión del área de educación y del propio Consejo Federal, a la Ley de dependencia que no es universal y crea una gran red privada de negocios, a la Ley de Defensa que dice que compartimos valores con EE.UU y nos reafirma en la OTAN, a la Ley de Memoria Histórica que no anula los juicios del franquismo, etc.… son algunos de los ejemplos de ésta práctica política de los últimos años.

Junto a lo anterior, la política organizativa ha estado centrada en la creación de una estructura basada en lo institucional y lo mediático, en la falta de organicidad y en el “liderazgo” del Coordinador General al que se le han intentado crear una imagen de “carisma” (práctica siempre rechazable aparte de, en éste caso, tremendamente difícil por tratarse de un compañero sin “liderazgo” ni “carisma”). La política de exclusiones y expulsiones, las refundaciones de IU encubiertas en distintas federaciones y el intento continuado de ocultación del PCE han ido cerrando un círculo que ya estaba dibujado en las cabezas de algunos.

En Andalucía vivimos una situación, tras las elecciones del 9-M, con similitudes y diferencias entre IULVCA e IU federal. En las elecciones autonómicas se han conseguido mantener los resultados casi en votos absolutos, en porcentaje y en el número de diputados del grupo parlamentario con la recuperación del escaño por Huelva. Se ha perdido el diputado de Jaén, a pesar del gran esfuerzo, en medio de las dificultades conocidas, de los camaradas de aquella provincia. De haberse mantenido la representación parlamentaria en Jaén, el resultado andaluz hubiese sido de clara subida.

El resultado de las elecciones autonómicas debemos calificarlo de éxito político, no porque los datos sean satisfactorios, sino porque con la coincidencia con las generales, el vendaval bipartidista, el tirón del voto “útil”, la situación y el discurso de IU Federal, se puede calificar de éxito un mantenimiento que la gente ha percibido y valorado positivamente. No es de extrañar que coincidiendo ambas elecciones, se hayan obtenido 90.000 votos más en autonómicas que en generales.

Las similitudes las encontramos en el ámbito de muchos de los cambios también necesarios aquí. Estamos comprometidos en un proyecto federal y, por tanto, no podemos crear una isla de Despeñaperros para abajo. La renovación de métodos y de personas es más que urgente. El aligeramiento de estructuras para ser Movimiento y no partido. El impulso a lo programático como palanca para la interlocución social.

Las diferencias se dan, fundamentalmente, en el ámbito de la trayectoria política. En Andalucía, desde 1982, primero como PCA y después como IU-CA e IULVCA no se ha votado ni un solo año la propuesta de presupuestos de la Junta, no se ha votado favorablemente la investidura de ninguno de los presidentes de la Junta propuestos por el PSOE, no se ha avalado la política educativa, ni la política agraria, ni la política respecto al Subsidio y al PER, ni la política industrial, ni la medioambiental, nos hemos diferenciado en memoria histórica y se ha llevado al parlamento, cada vez que se ha tenido ocasión, nuestra postura acerca de la OTAN y las bases.

Por otro lado, ha habido importantes acuerdos que no han supuesto ninguna pérdida de identidad, al contrario, han sido aprovechados para meter partes importantes de nuestra política y nuestro programa. Tampoco hay que soslayar otros acuerdos tan innecesarios como alejados de nuestros postulados pero que no han supuesto, afortunadamente, el eje central de actuación parlamentaria.

Y para los comunistas la diferencia más importante respecto al resto de España es que, aun reconociendo todos nuestras limitaciones y fallos, el Partido Comunista no se ha diluido ni disuelto. El PCA no ha dejado de reunirse ni de tomar decisiones, de entregar carnés, de adquirir nuevas sedes, el PCA no ha escondido los símbolos y sigue siendo el referente principal en decenas de pueblos de Andalucía. El PCA es la garantía de resistencia en estos momentos difíciles y de esperanza en un futuro crecimiento.

II.2. LA CRISIS ECONÓMICA.

II.2.1. El proceso de acumulación capitalista del último periodo.

Desde hace más de un año, desde el partido venimos haciendo una crítica de fondo al proceso de acumulación capitalista en España (lo que el sistema con Zapatero a la cabeza denomina “crecimiento económico”). Nuestro País ha sido puesto como ejemplo de la pujanza y como “octava potencia mundial”.

Los datos macroeconómicos avalaban las anteriores afirmaciones: crecimiento económico por encima de la media europea, en torno al 3,5% (fuente gobierno PGE), superávit de las cuentas públicas de 1,8% del PIB en 2006, equivalente a 18.000 millones de euros, beneficios privados medios en empresas de un 73% entre 1.999 y 2006, frente a un 33% de media de los países de la OCDE.

Ha habido cinco elementos clave a la hora de enfocar el proceso de acumulación:

Pujanza del sector del “ladrillo”. La vivienda como negocio y no como derecho constitucional.

Precariedad laboral del 33%, 45% en Andalucía (12% de media europea).

Siniestralidad: 25 puntos más que la media del conjunto de la Unión europea (50% más que la media de la UE-15).

Explotación de una amplia franja de inmigrantes. Sólo uno de cada 3 se afilia a la Seguridad Social y cobran 30% que salario de convenio.

Sacrificio de los salarios: El salario medio real perdió un 4% de poder adquisitivo entre 1.995 y 2006, siendo España el único país de la OCDE donde se ha producido este tipo de retroceso.

El ejemplo clave a la hora de entender el saqueo de los salarios es el precio de la vivienda y el de la financiación bancaria de su compra por el ciudadano, que se ve encadenado de por vida a la banca.

Entre 1990 y 2004 el precio de la vivienda subió el doble que los costes de producción, lo que aumentó más del 100% el precio del metro. Ha sido la repercusión de una cadena especulativa, empezando por el suelo.

La Banca, para una vivienda de 100 metros, con 25 años de amortización genera unos intereses totales de 70.000 euros, y 120.000 si el plazo es de 40 años. Es decir, en esta segunda subida, la banca cobra sobre el precio especulativo de la vivienda. Doble cadena especulativa, por tanto: constructores y bancos.

El 50% de las familias tiene una deuda superior a su renta disponible. Se ha producido una transferencia de endeudamiento del Estado hacia las familias. La deuda total del país pasó del 163% al 213% del PIB entre 1998 y 2005.

Esta acumulación de capital se produce en gran parte a costa del saqueo de los salarios y el sometimiento a su lógica de acumulación de toda la vida social. En el sector inmobiliario hay un desplazamiento del capital financiero en su circulación “primaria” a la circulación “secundaria”, estableciéndose un circuito de valoración totalmente disociado de la producción real del valor. En suma, de la detracción de plusvalía obtenida en la producción, se pasa al asalto a la renta salarial del “consumidor” de la vivienda.

Tengamos en cuenta otros datos que aclaran la relación entre Macro y economía social diaria:

Entre 1999 y 2006 los COSTES LABORALES han crecido en España 3,7 %, cinco veces menos que en la UE-15 (18%).

EL GASTO PÚBLICO SOCIAL per cápita en España es sólo el 62% del promedio de la UE.

La mujer gana, a igual trabajo, un 30% menos.

El 75% de la deuda familiar (840.000 millones de euros) corresponde a hipotecas.

Más de 3 millones de pensiones por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. 18% de los mayores no cobra pensión.

El redondeo del euro, sobre todo para artículos de primera necesidad, ha supuesto un aumento del 60% desde su implantación.

El esfuerzo en educación, un punto por debajo de la media europea. En sanidad somos el 8º país en gasto de la UE-15.

El 50% de los ciudadanos no llegan a fin de mes. Más del 40% nunca van de vacaciones.

En función de los datos anteriores, podemos llegar a algunas conclusiones:

La estructura de crecimiento (acumulación) en España aumenta constantemente las desigualdades sociales y territoriales. Más que en el resto de la UE-15. Es la estructura más exigente, injusta, y la que peor reparte, siendo la que más superávit público ha arrojado y la que mayores excedentes empresariales tiene.

Este modelo se ha consolidado tanto con el PP como con el PSOE a modo de un gran pacto de estado tácito. El crecimiento ha sido convertido, dada la “paz social”, en un nuevo valor patriótico, la verdadera razón de Estado. Crecimiento sostenido y estructura laboral muy precaria (la precariedad en jóvenes supera el 66%).

El paraíso de las cifras macro esconde una vida cotidiana inaceptable para muchos. Una vida opaca, que no se ve, que no se discute. El modelo social no ha estado, ni parece que vaya a estar, en la agenda política ni en la mediática.

II.2.2. La crisis.

El neoliberalismo, ese pensamiento brutal, mutó la base de la pirámide económica colocando en la base no la producción de bienes y servicios, sino la pura especulación económica. Es por esto, que hoy está en peligro la satisfacción de las necesidades más básicas de gran parte de la población mundial. A eso responde el alza de precios de productos de primera necesidad, sin contar con una inflación desbocada que ha hecho que en la zona euro, y en particular en España, desde la entrada en vigor de la moneda única algunos precios como el del pan o la leche se hayan incrementado en algunos casos en más de un 20%. A esto se le une la crisis hipotecaria, etc.…

Algunos expertos del propio sistema afirman que nos encontramos ante lo que se ha dado en llamar la “tormenta perfecta”, al caracterizar la crisis como una combinación de tres tipos de crisis: inmobiliaria, crediticia y alimentaria. A esta caracterización, obviamente, habríamos de incorporarle un cuarto elemento, que no es otro que la crisis ecológica o medioambiental, que ya no es puesta en cuestión ni tan siquiera por los más conspicuos adalides del sistema.

La crisis inmobiliaria destapada a finales del pasado verano en EEUU ha provocado una traslación de la inversión, pasando del sector inmobiliario a otros sectores igualmente “seguros”, en cuanto tienen que ver con producción de bienes y servicios muy ligados a las necesidades más básicas del ser humano. Ahora el sector alimentario y el sector energético, en su más reciente versión de biocombustibles, es el refugio de dichas inversiones. Ello está produciendo, a escala planetaria, un alza de precios ciertamente desconocido hasta el momento. Hay muchos ejemplos, pero por su importancia básica en la dieta de gran parte de los países del tercer mundo, es especialmente grave y preocupante el caso del arroz: ha incrementado su precio en los mercados internacionales un 70 % en los cuatro primeros meses de 2008.

Es preciso tener en cuenta que lo que en países desarrollados supone un efecto determinado en el porcentaje de inflación, en otros países provoca el hambre para millones de personas.

Ahora bien, parece que el efecto de esta megacrisis no va a ser idéntico en todos los territorios. Más aún, parece que aun dentro de un espacio determinado, tampoco va a afectar por igual a todos los habitantes, sino que dentro de la lógica capitalista, en este estado del proceso de acumulación, algunos seguirán manteniendo e incluso incrementando sus márgenes de beneficio y otros lo pasarán mucho peor. Repasemos algunos datos muy recientes.

En España, durante el año 2007 la banca privada de este país ganó más de 30.000 millones de € de beneficio neto, lo que supone un 19,6 % de incremento respecto al año anterior. Eso respecto al año pasado.

En este mismo año, las empresas del IBEX 35, durante el primer trimestre de 2008, en plena crisis por tanto, han ganado un 16,7 % más que en el mismo período de 2007, exactamente 12.963,7 millones de €, siendo el mejor primer trimestre nunca visto. Ello ha propiciado la existencia de titulares de la prensa económica ciertamente reveladores, como el aparecido en diario Expansión el 15 de mayo de 2008 “La economía se estanca pero las grandes empresas resisten”.

Si nos vamos al ámbito europeo, podemos también hacer reflexiones curiosas a partir de un dato también relativo al primer trimestre de este año. Los 13 grandes bancos europeos han ganado en el primer trimestre de 2008 nada menos que 5.024 millones de €, lo que no obstante supone el menor beneficio trimestral de los últimos cinco años. Respecto al mismo período de 2007 supone un descenso de beneficios del 80,5 %.

Resulta cuando menos curioso que, en esta “economía de las expectativas” surgen las señales de alarma ante el descenso de los beneficios. ¿Qué pasará cuando se anuncien las pérdidas?.

Parece, también, que en función del proceso de acumulación capitalista descrito anteriormente, en el ámbito europeo la crisis va a ser “más española que europea”. Tenemos el capitalismo más salvaje de la Europa de los 15 y, por tanto, las consecuencias de la crisis se va a sentir (ya se está sintiendo) aquí con mucha más fuerza y con consecuencias sociales más negativas.

En cualquier caso, toda la preocupación del gobierno está centrada en un objetivo: que la crisis no afecte a las plusvalías del gran capital. Nos encontramos ante la gran paradoja: el gran crecimiento económico de los últimos años se ha dado a costa del sacrificio de los salarios, el endeudamiento familiar, la precariedad laboral, la siniestralidad, la sobreexplotación de la inmigración. La crisis, no hay medidas que anuncien lo contrario, se va a cebar en esos mismos factores.

III. LA RESPUESTA DESDE LA ALTERNATIVA.

Zapatero no representa un modelo aceptable “con ciertas imperfecciones” en el que nosotros seamos la conciencia crítica o el ala izquierda. El PSOE, con Zapatero a la cabeza, es el máximo garante de la continuidad en el proceso de acumulación capitalista de los últimos años y de la salida a la crisis garantizando el mantenimiento de las plusvalías del capital; es también el pilar que mejor sostiene al modelo y la forma de Estado y el mejor exponente de una forma de gobierno y de entender la política y sus relaciones con la sociedad. En definitiva, Zapatero y el PSOE, son para el gran capital, el ejército y la corona el eje vertebrador del Estado (al menos en éste periodo histórico).

A nosotros sólo nos queda la defensa de políticas alternativas a lo que ha sido, y es, el proyecto del PSOE.

Un gobierno que comenzó un proceso de reformas estatutarias pero que las paró en seco para evitar que se abriera el verdadero debate acerca del modelo de estado, que hizo lo posible y lo imposible por acercarse al PP en éste tema (ejemplo estatuto andaluz) y que prefiere seguir con el actual puzle autonómico asimétrico que le permite la política del “mercadeo” tal y como se demuestra en el debate sobre financiación.

Un gobierno que ha terminado asumiendo la política antiterrorista del PP, que ha desaprovechado las esperanzas abiertas en el “alto el fuego” de ETA y que nos ha hecho perder al conjunto de ciudadanos ésta oportunidad histórica para la paz.

Un gobierno que, a pesar de todos los fuegos de artificio en sus relaciones con la jerarquía de la iglesia católica, mantiene una financiación a la misma de 5000 millones de euros anuales.

Un gobierno que se ha negado a la aprobación de la Ley de plazos en el tema del aborto.

Un gobierno que ha sido el principal valedor de la Constitución europea o de meter por la puerta de atrás sus contenidos neoliberales a través del minitratado.

Un gobierno aliado del régimen de Marruecos y de sus intereses y que da más vueltas de tuerca contra el pueblo Saharaui y las propias resoluciones de la ONU acerca del referéndum de autodeterminación. Zapatero camina de la mano de Mohamed VI, la política exterior de Moratinos es la peor que han conocido los saharauis.

Un gobierno que, en su política exterior hacia América Latina, se ha convertido en el portavoz de las multinacionales españolas y otros grupos económicos (Repsol, CAMPSA, Endesa, BBVA, grupo PRISA…), confundiendo los “intereses nacionales” con los intereses económicos de éstas empresas.

Un gobierno que, a pesar de retirar las tropas de Irak, se comprometió en la farsa electoral abierta por los ocupantes.

Un gobierno que ha aumentado paulatinamente la presencia de tropas en Afganistán y se ha embarcado en otro tipo de aventuras militares bajo la excusa del paraguas de la ONU o de la “ayuda humanitaria”.

Por todo ello, un proyecto de izquierdas tiene que partir de análisis, propuestas y discursos que en sus contenidos sean alternativos a ésta política enunciada de forma somera, pero, fundamentalmente, tienen que ser percibidos como diferentes por la sociedad.

Decía la camarada Marga Sanz en la explicación de su propuesta para las primarias en IU que “la izquierda o es anticapitalista o no es izquierda”. Esta es la premisa principal, la crítica al modelo de acumulación descrito en éste informe, la presentación de propuestas alternativas que supongan la intervención desde lo público en el mercado (frente a la práctica de inyectar dinero público para fortalecerlo, que es lo que hace la socialdemocracia) y no perder la perspectiva del objetivo de la construcción del socialismo.

Nuestra alternativa ha de basarse en un modelo de producción de bienes y servicios que atiendan las necesidades del ser humano, con respeto al medio ambiente (ecológicamente sostenible), con planificación económica y con un fuerte sector público.

El segundo elemento irrenunciable es nuestra apuesta REPUBLICANA Y FEDERAL. Eso no significa solo una definición en unos estatutos o la celebración anual del 14 de abril (que también), significa fundamentalmente la lucha por la III República española en el plano social, cultural, político e institucional, teniendo la suficiente valentía como para salirse del “régimen” con iniciativas como las puestas en marcha por la Red de Municipios por la III República.

También tenemos que poner en valor nuestra defensa histórica del derecho de autodeterminación de modo que nuestra opción federal sea como resultado de la libre adhesión de los diferentes pueblos (defendiendo nosotros en todos los territorios la necesidad de un proyecto común llamado España y organizada en una República Federal).

En este sentido, hacemos nuestras las 10 razones del documento de Antonio Romero para nuestra ruptura con el pacto constitucional de 1.978:

1º Los derechos sociales y económicos, los servicios públicos, como son: el trabajo, la protección social, la planificación de la economía, la educación pública, la sanidad pública, el acceso a una vivienda digna… no solo no se han cumplido ni se ha garantizado, sino que se han deteriorado, recortado, privatizado a través de las políticas neoliberales que se han aplicado y se están aplicando en estos largos años.

2º La especulación ha hecho saltar por los aires el mandato constitucional a los poderes públicos de luchar contra ella. Se han destrozado el litoral y las costas, paisajes, identidades y sentimientos como montes, ríos, dehesas, parajes, con un urbanismo criminal a lo largo y ancho de España. La agresión al medioambiente los recursos naturales se ha ensañado y se está imponiendo con un modelo de ocupación del territorio radicalmente confrontado con el modelo de desarrollo sostenible sin que los poderes del Estado hayan hecho nada por impedirlo porque en realidad han sido cómplices de la voracidad del capitalismo salvaje.

3º Ocho años después de aprobada la constitución España ingresa en la OTAN, se consolidan las bases norteamericanas en nuestro suelo y se embarca al país en la estructura militar de la alianza atlántica, se está permitiendo el transito y almacenamiento de armamento nuclear de EEUU en España, incumpliendo el referéndum en que gano el SÍ por un pucherazo en el recuento de los votos. Hoy hay tropas españolas en Afganistán y en muchos lugares haciendo el trabajo sucio al imperialismo.

4º La voladura del pluralismo político imponiendo un bipartidismo del PSOE y del PP con la ayuda de una ley electoral fraudulenta y canalla que legaliza la desigualdad más absoluta de los votos y trasladando el bipartidismo a todos los poderes que emanan de la constitución de 1.978.

5º Los medios de comunicación públicos y privados son instrumentos de los grupos empresariales, y del bipartidismo, no hay información plural, las minorías no tienen acceso. Se ha instalado el pensamiento único y la defensa del neoliberalismo.

6º La administración de justicia marcada por la lentitud y las alarmas sociales. El aparato judicial se heredo completo del viejo régimen, y reproducen en muchísimos casos valores ideológicos reacionarios. Se mantiene un sistema penal que llena las cárceles con cerca de 70.000 personas, una cifra histórica, al tiempo que se ha revelado incapaz de atajar la corrupción.

7º El tratamiento represivo a la inmigración, con vigilancia electrónica en el estrecho que se ha convertido en la fosa común más grande del mundo moderno con miles de personas muertas en el mar. Con brotes de racismo y xenofobia, y criminalización de la inmigración. Los contratos de integración propuestos son adhesiones a los valores conservadores.

8º La ausencia de pacto local que mantiene a los ayuntamientos en penuria en el campo económico y en el de las competencias. En un Estado que pese a los avances en el escenario autonómico no termina de abrazar el federalismo y de transformar al senado en una cámara territorial.

9º El retroceso en la confesionalidad del Estado, asignando el gobierno a la iglesia católica más de 5.000 millones de euros al año y entregando a la moral católica campos como los de sanidad y la educación, así como la falta de una ley de plazos del aborto y sobre todo manteniendo un concordato preconstitucional en vigor.

10º El déficit democrático más simbólico es un modelo de Estado monárquico, con una casa real opaca que no da cuentas a nadie del manejo de las cuentas públicas, y que esta blindada a la responsabilidad, a la que no se le puede exigir haga lo que haga. Las críticas a la corona se castigan con penas de cárcel en el código penal para quien las formulen. Y una ley de memoria histórica insuficiente.

Hay una cuestión que debemos empezar a plantear, nos referimos a nuestra política europea. El PCE ha sido el partido europeísta por antonomasia, en la clandestinidad ya apostaba por el ingreso de España en el Mercado Común y ha defendido un proyecto de unidad política, con fuerte contenido social, para Europa. En la Conferencia sobre Europa de 1989 elaboró la propuesta sobre Europa más acabada que tuviera ningún partido político español. Ahora bien, desde los acuerdos de Maastricht de 1992, con otra correlación de fuerzas tras la desaparición del campo socialista, la Unión Europea emprendió una deriva que continuó en las siguientes cumbres y acuerdos para desembocar en el proyecto de Tratado europeo que , a pesar de ser derrotado en Francia y Holanda, ha ido aplicándose a través de las diferentes directivas europeas y, lo más grave, aprobado definitivamente en el llamado “minitratado”. La Ideología oficial de la Unión Europea es la Neoliberal que no permite a los estados la más mínima intervención pública en el mercado (a no ser que sea para sostenerlo). En función de eso, el PCE debería empezar a plantearse, en consonancia con otros partidos comunistas de Europa, su posición respecto a la relación de España con la Unión Europea.

Otro gran frente de lucha ha de ser el de la paz. La paz entendida como la desaparición de las causas que dan origen a los conflictos. La lucha por la paz va indefectiblemente unida a la recuperación de un gran movimiento antiimperialista en el sentido que defienden organizaciones internacionales como el Consejo Mundial por la Paz. Esto significa, en consecuencia, el apoyo a los movimientos de liberación de gran número de pueblos de América, Asia y África.

Otros elementos para una política alternativa:

La defensa de la Educación Pública (ahora tenemos el Tratado de Bolonia).

El laicismo.

Cuba: La defensa política de la revolución cubana es algo que supera las meras campañas de solidaridad. Cuba se ha convertido en un referente a escala mundial y como tal ha de ser tratada.

Sahara: Son nuestros hermanos abandonados por el estado español. Apoyamos al frente Polisario como representante legítimo del pueblo saharaui y no bailaremos al son del petróleo ni de los fosfatos sino al de los derechos y al de la justicia. Nos volcaremos en la campaña de reconocimiento de la RASD. Dijo Mohamed Abdelazit que la nación en la que se miraría cuando la nación fuera independiente serían Cuba y Venezuela. Gran revuelo para el estado marroquí y sus aliados, gran noticia para los comunistas que nos da un fuerte impulso para seguir luchando para llevar ésta causa entre la más importante de nuestros programas de trabajo y de nuestra militancia diaria.

IV. EL PROCESO ASAMBLEARIO EN IU.

En función de la gravedad de la situación en la que ha quedado IU tras el 9-M y de la situación política general, objetivamente estaríamos en buenas condiciones para abordar un proceso asambleario en el que la política se pusiera por encima de los instrumentos y las personas. Se podría dar un debate en el que, por ejemplo, pudiésemos aportar las reflexiones y propuestas programáticas y de discurso contenidas en éste informe, pero, una vez más, no va a ser así.

La preocupación colectiva fundamental debiera ser la de cómo reconstruir la izquierda anticapitalista en España. El debate real es el mismo de los últimos años: conceptos vacíos de contenido repetidos por personas que no tienen nada que decir, encuentros y desencuentros de gente que se reúne pero que, en realidad, sólo busca (aunque dé risa decirlo) el reparto del poder interno, reagrupamientos tácticos de dirigentes, corrientes que anuncian como nuevo lo que vienen diciendo desde hace una década, documentos elaborados por dirigentes y ex dirigentes que no dicen nada que no esté escrito desde hace varias asambleas en los documentos aprobados.

Detrás de términos como el de “renovación” están dirigentes que se niegan a ser renovados desde hace décadas, detrás de términos como “refundación” hay una tremenda cobardía al no explicar lo que significa realmente esa refundación.

Estamos a un paso de la desaparición de la izquierda real en España y nos sumergimos en un proceso interno de cuotas y censos (no como instrumentos objetivables para la participación, sino para la exclusión), cuando decimos que queremos abrirlos a lo que venga de fuera.

El PCE tendría que dejar de negociar con militantes que están en el Cté. Federal, así no se construye una posición colectiva, sino que se crean hipotecas para el futuro.

En Andalucía nos reafirmamos en lo que hemos dicho hasta ahora sobre los cambios necesarios en IULVCA.

En éste sentido, documentos como el de la “Reconstrucción democrática de IU” aprobado por el Cté. Central del PCA y el conocido como de Luís Segura (por ser éste camarada el autor), son de gran utilidad aunque, en gran medida, es ya un poco tarde para su aplicación.

En cuanto a la llamada “corriente”, consideramos que representa a lo peor y lo más oportunista que hay en el seno de IULVCA, con compañeros a los que se les puede aplicar la frase de “principios pocos pero flexibles”. Son una gama variopinta de cuadros y cargos públicos a los que solo les une su obsesión contra el PCA. En este sentido, pediremos al Cté. Central del PCA la aplicación del artículo 5 de los Estatutos que textualmente hablaban de la incompatibilidad de la pertenencia al PCA y a una corriente estable en IULVCA para aquellos que sigan teniendo el carné del partido.

En Andalucía es posible IULVCA (que se tendrá que adecuar a lo que se resuelva en la Asamblea Federal, ya que creemos en un proyecto de Estado y a los acuerdos del próximo congreso del PCE), y es posible con los cambios que hemos venido defendiendo desde hace tiempo.

Es posible porque aquí hay partidos dentro de IULVCA, partidos como la CUT y el PCA que saben lo que les une y los que les diferencia. Habrá que seguir ahondando en ese camino de encuentro con la CUT, aunque también estos compañeros tendrán que decidir si están en la política o en otra cosa.

Trabajaremos, desde el Cté. Provincial de Sevilla, por la unidad del PCA como garantía para la consecución de estos objetivos.

V. LA CUESTIÓN COMUNISTA.

Es el debate pendiente en el PCE. Llevamos años hablando del PCE de IU, el PCE en IU, Un PCE fuerte para una IU fuerte, del PCE como garante de la existencia izquierda transformadora. Es decir, de un partido siempre en función de IU. Hemos llegado a confundir al proyecto del partido con la estrategia y a ésta con el instrumento de la misma.

Pero no nos equivoquemos, la apuesta por IU NO ES LA RESPONSABLE de la degradación del PCE, al contrario, la política de Convergencia (que después dio origen a IU) fue capaz de romper con Carrillo y el “eurocomunismo”, responsables del principio de dicha degradación.

Tenemos que recordar que el proyecto del PCE es la construcción del socialismo y que para eso elabora estrategias y se dota de instrumentos, por tanto, IU ha sido un instrumento más de la estrategia y, como todos los instrumentos, se utiliza mientras sirve.

Por tanto, tenemos que abordar la cuestión comunista desde el punto de vista ideológico, político y del papel del partido.

En el Cté. Provincial del 11 de marzo de 2007, dábamos respuestas colectivas al cuestionario elaborado por la Comisión Redactora del Manifiesto Programa del PCE. En el documento aprobado decíamos entre otras cosas:

“Tenemos que partir del reconocimiento de nuestra propia derrota para, a partir de ahí, no asumir el pensamiento del sistema, sino organizar la respuesta desde la resistencia y la construcción de la alternativa. En España se hace urgente la recuperación de un fuerte referente ideológico en torno al PCE.

El capitalismo en su forma actual de neoliberalismo muestra su cara más real, no está dispuesto a hacer cesiones, que tras la IIª guerra mundial, tuvo que hacer a la clase obrera. La existencia entonces de una potente izquierda política y sindical y, sobre todo, de la URSS y del Bloque Socialista le hicieron aceptar lo que se dio en llamar el “estado del bienestar” para no poner en peligro las estructuras básicas que sostenían su dominio de clase.

Por las razones anteriores, no es posible una mejora del capitalismo, ya que éste ya no acepta ningún tipo de pacto (tácito o explícito) con la clase trabajadora. Es más, el capitalismo está inmerso en un proceso de recuperación de los beneficios que dejó de obtener en la etapa anterior al neoliberalismo y en ese marco se sitúan todas las legislaciones nacionales sobre relaciones laborales, las directivas sobre empleo de la Unión Europea y el intento (antidemocrático) de aprobar como sea la llamada Constitución europea que institucionaliza todas las demandas históricas de los teóricos del neoliberalismo. En ese escenario, la socialdemocracia ya no defiende tímidas reformas o políticas de “humanización” del capitalismo, sino que es la máxima impulsora del nuevo orden económica y cooparticipe entusiasta de todos los instrumentos militares y económicos encargados de defender y ampliar la globalización capitalista (G-8, FMI, OTAN…).

Es más necesaria que nunca la batalla frontal contra el capitalismo. La contestación en muchas zonas del planeta se está haciendo desde la calle y, lo que es más importante, desde la conquista del poder político para poner en marcha modelos alternativos al neoliberal e, incluso, de nuevas experiencias de socialismo.

El debate para nosotros debiera ser como organizamos en nuestro ámbito geográfico, España y Europa, esa batalla frontal contra el capitalismo. Tenemos que revisar muchas de nuestras políticas que hemos dado por acertadas y que a lo mejor no lo son tanto y de recuperar prácticas y conceptos que fuimos dejando en el camino”.

Decíamos en otros apartados de aquel informe:

“El socialismo no puede ser otra cosa que la superación del capitalismo mediante la transformación de las estructuras económicas, sociales y políticas y la abolición de las clases sociales mediante la abolición paulatina de la propiedad privada de los medios de producción. El Comunismo es la sociedad sin clases ni estados. El debate, por tanto, se puede establecer en los nuevos sujetos a tener en cuenta, en las distintas formas para el acceso al poder (nunca en la negación de la conquista del poder político), en los cambios experimentados en el seno de la Clase Obrera, en las nuevas alianzas tanto coyunturales como estructurales, pero nunca en los conceptos. Las metas de los comunistas son las de siempre, la conquista del poder político por parte de la clase obrera y la construcción del socialismo como etapa de transición a la sociedad comunista”.

“La existencia de comunistas a título personal carece de sentido, es una contradicción el considerar que puede haber comunistas sin un Partido Comunista”.

“…lo que realmente tiene vigencia es el análisis marxista, el materialismo dialéctico y la economía política”.

“Frente a la concepción del pensamiento burgués de los derechos individuales, recobra fuerza para nosotros la reivindicación de los derechos sociales. Y los tres pasos ineludibles para el proceso de construcción del socialismo son la conciencia de clase, la conquista del poder político y la abolición de la propiedad privada de los medios de producción”.

En otro orden de cosas, sigue teniendo plena vigencia lo que dijimos en el Cté. Provincial del 18 de junio de 2004, como propuesta a la Conferencia del PCE de julio de ese mismo año, acerca de “la irrenunciable necesidad de reorganizar y reactivar el partico como mejor garantía de reconstrucción de un proyecto de la izquierda revolucionaria en nuestro país”.

Decíamos entonces que el reto colectivo tendría que ser el de poner en marcha:

Un PCE que aspire a ser el partido de y para la clase obrera. La cuestión de clase está en nuestro ADN, si lo obviamos y relegamos a un segundo término podíamos llegar a ser muy “innovadores” pero no un partido Comunista. En este sentido, es fundamental el estudio a fondo de los cambios producidos en el seno de la clase obrera, su papel actual en el sistema, etc.

Un PCE que, desde su definición como marxista, revolucionario, sea capaz de analizar la nueva estructura socio-económica española e internacional, que no pierda la perspectiva de donde están los centros reales de poder, para empezar a elaborar una alternativa al modelo capitalista vigente.

Un PCE, por tanto, que se ha de dotar de un programa político en donde se dibujen alternativas para trabajadores y trabajadoras frente al modelo socioeconómico actual, de la mujer frente a las nuevas formas de patriarcado desde un feminismo reivindicativo, al modelo de desarrollo actual basado en un crecimiento sostenido y depredador de recursos, al modelo y forma d estado, al proyecto de unidad europea, a la guerra como instrumento del imperialismo… en definitiva, elaboraciones que culminen en un nuevo MANIFIESTO-PROGRAMA del PCE.

Un PCE que no renuncia a su historia y trabaja, en solitario y de manera unitaria, en la recuperación de la memoria histórica.

Un PCE que impulsa el movimiento sindical crítico.

Un PCE sin corrientes (ni legales ni de facto).

Un PCE que está en la calle y visualizado en el conflicto social y organizado en barrios, centros de trabajo, de estudio, pueblos, etc.

Un PCE involucrado en el movimiento antiglobalización (desde su personalidad) y en los foros sociales.

Un PCE que reivindique la República como horizonte de una España más democrática, laica y de igualdad…máxime teniendo en cuenta que en la historia de nuestro país la reivindicación de la república siempre ha sido patrimonio de los trabajadores y de las fuerzas más progresistas.

Un PCE que dedique máximos esfuerzos a la formación y promoción de cuadros. En este sentido es fundamental la apuesta por la Juventud Comunista.

Un PCE que participe activamente en la recuperación de organizaciones y estructuras internacionales de unidad, colaboración y coordinación con los demás partidos comunistas y, además con otras fuerzas de la izquierda revolucionaria y transformadora.

Al final, como aportación más importante, hablamos entonces de algo que al principio provocó “cierto escándalo” pero que fue asumido posteriormente en el XVII Congreso: LA RECUPERACIÓN DE LA PLENA SOBERANÍA DEL PCE. Y la explicábamos: “el partido no puede autolimitarse a priori tal y como está ahora en su relación con IU, sino que debe tener la capacidad legal interna para ejecutar todas las funciones de un partido político”.

En esta nueva fase, debemos dar un paso más. El partido tiene que dejar de buscar explicaciones para justificar su existencia. El partido tiene que empezar a trabajar en la sociedad desprendiéndose de todo el celofán, ahuyentando todos sus complejos:

Es verdad que los comunistas debemos trabajar en el seno del sindicato para su intervención en los problemas laborales, pero el partido tiene que visualizarse, como tal partido, en el conflicto social y en la interlocución con los trabajadores y trabajadoras.

Tenemos que trabajar con otros grupos y personas en la lucha por la III República, pero el partido también “hace república”.

Es cierto que los comunistas tenemos que promover y participar en organizaciones de solidaridad internacional con Cuba, Sahara, Venezuela, Palestina, etc. pero el partido, como tal, debe en su relación con la sociedad , hacer sus campañas de solidaridad y explicar las razones políticas de las mismas.

Es necesario participar en todo tipo de plataformas unitarias por reivindicaciones concretas o generales, pero el partido, como tal, debe hacer esas reivindicaciones de manera visible.

Es un acierto la participación de la militancia en los Foros Sociales, pero el partido tiene que explicar, como tal partido anticapitalista, su visión de la globalización capitalista.

Y, evidentemente, con proyecto unitario o sin el, con IU o sin IU, el partido debe recuperar su POLÍTICA INSTITUCIONAL. Hay que empezar a trabajar con los cargos públicos comunistas. El partido no puede renunciar a ningún ámbito de actuación.

Proponemos, desde el Cté. Provincial, a valorar en la Conferencia del PCA, recuperar de manera soberana lo que en 1.990 el PCA cedió, en uso de su soberanía, a IU-CA: las finanzas provenientes de sus cargos públicos en todas las Instituciones.

Proponemos a la dirección federal el inicio de un proceso de diálogo con todos los grupos y partidos que se reivindican del comunismo (con independencia de su fuerza organizativa o resultados electorales) con el objetivo de unirlos a todos en torno a las siglas históricas del PCE.

Desde el Comité Provincial del PCA-Sevilla reafirmamos la certeza de la política de Convergencia del PCE y del PCA, nuestra coincidencia en que hay que seguir ahondando en ese camino iniciado en 1983 y que, entre otras cosas, supuso la ruptura con el carrillísmo. Es cierto, el partido no es suficiente para acometer las grandes transformaciones que queremos para la sociedad y por ello hay que seguir desarrollando la política de alianzas. Pero, a partir de ahí, hay que reconducir y revisar gran parte de lo hecho hasta ahora.

La concreción de la política de convergencia puede ser en una nueva formación política (como hicimos en IU), puede ser IU pero aligerada de sus estructuras más propias de un partido, puede ser con una coalición estable (tipo Portugal), pueden ser coaliciones coyunturales o puede ser el propio partido que abre sus candidaturas a personas que convergen con nosotros desde el punto de vista del programa o de la movilización. Todo está por decidir, en cualquier caso el partido ha de ser un partido en la sociedad.

Para nosotros, nada es más importante, como instrumento para la política, que el propio partido. Creemos que en éste proceso de debate, todo es cuestionable, todo menos la existencia del partico comunista (ya se lo ha cuestionado demasiado). La pervivencia y la existencia del PCE y el PCA está por encima de cualquier otra consideración, incluida la de la propia IU.

Creemos llegada la hora de plantear con valentía y lealtad éstas propuestas.

Comité Provincial del PCA

Sevilla, 17 de mayo de 2008

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