Informe al Comité Local del PCA de Sevilla de 15/05/08

20 05 2008

La actual coyuntura que enfrenta la sociedad en que vivimos y la situación de nuestro Partido exige del conjunto de la militancia una respuesta que nos permita afrontar la fase de recesión económica de la primera y la profunda crisis del segundo. Habría que bucear en la definición de crisis para entender que ésta no es, sino la coyuntura histórica en la que lo viejo no acaba de morir, ni lo nuevo acaba de nacer; pero afirmando nuestra firme voluntad de que muera lo viejo y nazca lo nuevo, empeñando en ello todos nuestros esfuerzos.

 

Decíamos en el Informe aprobado en el IV Congreso Local del Partido que nuestro modelo de trabajo se asemejaba a la forma de lucha del cosaco, para definir gráficamente la necesidad de trabajar en los distintos frentes, fortalecer nuestro Partido, mejorar nuestra formación política e ideológica, y todo ello sin parar, sin detener ninguno de los trabajos en los que nos encontramos unmesos. Hoy, a esa actitud cosaca, hay que añadir otra tarea, que  es participar en un debate colectivo con el conjunto de la militancia del Partido para encontrar las claves que permitan la total recuperación de la Organización que la clase obrera y las capas populares precisan.

 

El debate partidario se rige por un calendario que tiene dos momentos fundamentales para nosotros: la próxima Conferencia Federal y el Congreso de 2009. Como se puede observar, será un proceso largo, pero interesante que nos va a permitir contactar con otras realidades organizativas del Estado, con diferentes prácticas, con distintas formas de conectar con la sociedad y los frentes de masas, pero también con la necesidad de articular  mecanismos comunes de intervención para lograr objetivos comunes.

 

Es, por tanto, necesario establecer el marco de debate al que vamos a convocar al conjunto de la militancia. Y aquí volvemos a traer a colación lo que planteábamos en el Informe del IV Congreso y que en resumen partía de la premisa de que cualquier intento de recuperación y reconstrucción del Partido, como la experiencia práctica de nuestras Agrupaciones ha demostrado, pasa por:

  1. fortalecer y aclarar la línea ideológica para poder librar la batalla que el sistema capitalista en su estrategia de pensamiento único y fin de las ideologías impone.
  2. establecer las líneas políticas básicas, coherentes con la línea ideológica, que nos permita hacer política en tiempo real.
  3. establecer un modelo organizativo para afrontar el reto impuesto en base a tres conceptos fundamentales: libertad en el debate, unidad y disciplina.

 

Todo lo anterior debe ser precedido por una toma de posición previa en base a qué objetivos estratégicos queremos alcanzar. Y los objetivos de los comunistas no son otros que alcanzar el Socialismo y el Comunismo. Estos son nuestros objetivos, y lo demás serán tácticas, estrategias, proyectos e instrumentos al servicio de esos fines superiores.

 

Para que la reconstrucción del Partido sea posible es fundamental superar de una vez determinadas posiciones eurocomunistas que aún perviven en el Partido. El eurocomunismo supuso el inicio de un proceso general de debilitamiento del Partido, en lo ideológico,  lo político y lo organizativo. Aunque el Eurocomunismo fue abandonado formalmente por el PCE en su XI Congreso, en la práctica han continuado presentes algunos planteamientos eurocomunistas que han lastrado el desarrollo del Partido.

                                            

Es importante hacer estas premisas ahora, porque en el futuro debate congresual habrá que esclarecer, ya que el torticero debate en base a interesadas confusiones y juegos de palabras y teorías lo ha propiciado, que el proyecto estratégico de los comunistas no puede ser otro que la construcción del Socialismo… y no la construcción de Izquierda Unida, que ni en sus definiciones más avanzadas puede tratar de ser una alternativa social y política a las estructuras del sistema capitalista. Nunca debió ser considerada más que un instrumento al servicio de una política de alianzas amplia y unitaria. Pero se convirtió en referente electoral, institucional y social de todos sus componentes respecto a la sociedad. Negó la pluralidad política interna, primero, y después la ideológica, imponiendo un conjunto de principios netamente postcomunistas, con una especial incidencia en la negación del Marxismo.

 

El error manifiesto de nuestro Partido fue permitir, cuando no coadyuvar a que el instrumento suplantara a la política y al auténtico proyecto estratégico de los revolucionarios anticapitalistas.

 

Como se constata por lo expuesto hasta ahora, el debate sobre IU debe huir de la coyuntura, de los resultados electorales, de los nominalismos y de sus protagonistas, para hundir las raíces del análisis en lo ideológico y lo político, muy ligado al terreno social que nos circunda, y en el que tenemos que trabajar.

 

De manera sintética podríamos adelantar, y es lo que debemos abordar en el debate que ahora abrimos, que el choque entre IU y el PCE que protagoniza la actual crisis de ambas estructuras, no es un enfrentamiento entre direcciones, aparatos o estructuras. Es una lucha de posiciones ideológicas y políticas, es el viejo debate entre Revolución y Reforma. Estamos ante la cuestión central: integrarnos o rebelarnos ante el sistema capitalista. Hoy, y después de 1000 dislates ideológicos que han pasado desde el Ecosocialismo hasta el Altermundismo, los comunistas sevillanos sabemos que otro mundo es posible… sólo si es socialista. Y ese combate habrá de seguir siendo iluminado por Marx y Lenin como ideólogos y teóricos preclaros de lo que se debe hacer, y gran parte del mundo ha aprendido, menos en buena parte de Europa.

 

Esta es nuestra posición de partida, y lo es porque lo hemos aprendido colectivamente. Y sobretodo, porque hemos demostrado en la praxis que es posible convertir en trabajo real los valores que se encarnan en nuestra ideología, porque hemos demostrado que con la voluntad inquebrantable de nuestra militancia es posible transformar, a partir del trabajo, en realidad lo que nuestros principios proclaman. El debate comienza hoy y terminará en el Congreso del Partido, pero es necesario que discutamos con nuestras Agrupaciones y propongamos ideas y soluciones. Por ello, debemos realizar un examen del contexto que nos rodea, de la actual situación del Imperialismo y el Capitalismo, enfrentados no a la típica crisis del sistema, sino a una profunda recesión, con decrecimiento incluido, que nos va a afectar a todos, porque está afectada la columna vertebral de la estructura económica.

 

El Neoliberalismo, ese pensamiento político brutal, mutó la pirámide económica colocando en la base no la producción de bienes y servicios, sino la pura especulación económica. Es por esto, que hoy está en peligro la satisfacción de las necesidades más básicas de gran parte de la población mundial. A eso responde el alza de precios de productos de primera necesidad. Sin contar con una inflación desbocada que ha hecho que en la zona euro, y en particular en España, desde la entrada en vigor de la moneda común en 2002 algunos precios como el del pan o la leche se hayan incrementado en algunos caso en más de un 20%. A esto se une la crisis hipotecaria, etc…

 

La situación de reducción del poder adquisitivo de la clase obrera, unida a la inaccesibilidad a un empleo, algunos expertos cifran en 1.000.000 los empleos que se perderán en los próximos años a causa de la crisis, son el perfecto caldo de cultivo para el resurgimiento del fascismo, máxime cuanto la clase obrera no encuentra en el Partido Comunista una alternativa creíble a la coyuntura actual. Las recientes victorias de Sarkozy y Berlusconi, unidas a los ascensos electorales de la ultra derecha en otros lugares de Europa como Austria y Bélgica, el anticomunismo de Estado en la Europa Oriental o el arraigo de los planteamientos xenófobos en la población europea son elementos objetivos que nos deben llevar a la conclusión de que el fascismo europeo sin perder sus planteamientos esenciales del siglo XX ha sabido adaptarse a la coyuntura política actual. En España no somos ajenos a este proceso, los planteamientos ideológicos del Partido Popular, que ya no tiene problemas en reivindicar la etapa franquista y reinventar la historia situando la dictadura como un mal menor que tuvo que dar respuesta al caos de la IIª República, el carácter xenófobo de sus planteamientos electorales o su sometimiento al mayor Estado fascista de todos los tiempos, Estados Unidos, hacen que la política neoconservadora del PSOE  quede en el intelecto de las masas como una alternativa de izquierdas a lo que representa el P.P.

Ante esta situación, una Izquierda Unida insertada plenamente en el sistema burgués y sin capacidad de denuncia del sistema capitalista, no es alternativa real para aquellos que día a día ven reducirse sus derechos políticos, sindicales y laborales. Es hora, por lo tanto, de hacer frente a esta situación desde planteamientos ideológicos firmes y desde el trabajo organizado, coherente y disciplinado en el seno de la clase obrera.

 

Por la importancia que en estos momentos tiene contextualizar la crisis, traemos aquí la reflexión que el dirigente de la Revolución Cubana y eminente economista, Osvaldo Martínez, realizó el pasado 5 de Mayo en un encuentro con militantes del PCA en base a su intervención ante el Pleno de la Cumbre contra los TLC celebrada en Cuba. Osvaldo Martínez visitó Sevilla entre los días 1 y 6 de mayo, en su calidad de Presidente de la Delegación Cubana que participó en el X Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba.  La claridad y la maestría en la exposición de las conclusiones aconsejan que éste presente en nuestro debate, y por ello lo reproducimos literalmente:

 

 

Intervención de Osvaldo Martínez en el VII Encuentro contra TLC-2008

9 de abril de 2008

 

“Desde nuestra primera reunión efectuada entre el 13 y 16 de noviembre de 2001 en este Palacio de Convenciones, estos Encuentros Hemisféricos de Lucha contra el ALCA y en lo más reciente, de Lucha contra los Tratados de Libre Comercio y por la Integración de los Pueblos, han marcado importantes momentos de reflexión y de concertación para los movimientos sociales.

 

En ellos adquirió fuerzas la Campaña Continental de Lucha contra el ALCA, la más aglutinante y exitosa de las campañas que hemos desarrollado, por su capacidad para unir a millones de personas en la resistencia frente a la propuesta del gobierno de Estados Unidos y por haber alcanzado su objetivo de frenar aquel proyecto imperialista.

 

En esta ocasión hemos iniciado nuestro trabajo con imágenes de Encuentros anteriores que nos traen la presencia en ellos del compañero Fidel, el creador y fundador de este evento, el más activo y entusiasta participante en nuestros debates, el primero en la batalla victoriosa contra el ALCA y en el apoyo a los movimientos sociales que luchan por un mundo mejor.

 

La derrota del ALCA es un hecho histórico del que podemos sentirnos orgullosos en la parte de responsabilidad que nos corresponde, pero no es para festejar la victoria que nos reunimos aquí, sino para enfrentar nuevos desafíos y agruparnos para las batallas actuales.

 

El ALCA mutó y adoptó un nuevo rostro de Tratados de Libre Comercio sin perder su esencia imperialista. Continúa montada la trampa del libre comercio y en ella han entrado ya 8 países que tienen en funcionamiento Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos (Canadá, México, Chile, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala y República Dominicana).

En otros dos países (Colombia y Panamá) los Tratados están pendientes de ratificación por el Congreso de Estados Unidos en el caso de Colombia y por los Congresos de ambos países en el caso de Panamá. En cuanto a Perú se ha producido ya la ratificación por ambos Congresos, pero Estados Unidos exige más concesiones en cuanto a modificaciones en la legislación peruana. Se estima que en agosto de 2008 entraría en vigor.

Uruguay no ha establecido un TLC con Estados Unidos pero pide ampliar el Tratado de Protección y Promoción de Inversiones con ese país.

Europa continúa avanzando en su propuesta de Acuerdos de Asociación con retórica algo diferente a los planteados por Estados Unidos y contenidos similares. La Unión Europea tiene Acuerdos en funcionamiento con México y Chile, mientras avanza la negociación del Acuerdo con Centroamérica y permanece paralizada la negociación con el MERCOSUR.

Las Negociaciones Comerciales Multilaterales en el contexto de la OMC siguen estancadas. Los llamados temas del desarrollo como el trato especial y diferenciado a los países del Sur, la relación entre comercio, deuda y finanzas, así como entre comercio y transferencia de tecnologías, continúan confinados al espacio de la retórica, mientras que los países más ricos presionan para obligar a los pobres a abrir sus mercados, mientras cierran los suyos, en esa hipócrita combinación de liberalismo en el discurso y proteccionismo en todo lo que beneficie sus intereses.

Impulsan la liberalización del comercio de manufacturas en el que disfrutan de ventajas -excepto en sectores de alta utilización de mano de obra como el textil- y siguen tercamente aferrados a la protección de su agricultura no competitiva. Defienden en la propiedad intelectual el modelo monopólico que promueve el derecho privado de las transnacionales, la propiedad extranjera de patentes y menosprecia el conocimiento y el derecho comunitario.

El libre comercio es la máscara que ahora presenta la concepción del mundo y la política que crearon el ALCA. Contra esa política que pretende condenarnos se levantó la protesta y la movilización social en Costa Rica, donde el No al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos alcanzó al 48,2% de los votantes, a pesar de la campaña de presiones, amenazas y la guerra mediática que desde el gobierno de ese país y desde la casa matriz de los TLC en Washington fueron aplicadas sobre el pueblo costarricense.

Frenamos el ALCA pero la ideología neoliberal del libre comercio sigue viva e intenta incluso tomar un nuevo impulso en lo que algunos llaman una segunda oleada de neoliberalismo que pretende aprovecharse de los cimientos neoliberales no extirpados aun en la región y de los altos precios de ciertos productos básicos o commodities que la coyuntura internacional ha propiciado en los años más recientes.

Ahora aparece ante nosotros la propaganda del crecimiento del PIB en América Latina en los últimos tres años y los elogios a una especialización en productos básicos que repite los viejos argumentos de la dependencia y profundiza la posición subordinada frente a los países del Norte. Estos países seguirían consumiendo nuestras materias primas, exportando hacia nosotros bienes tecnológicos y monopolizando la economía del conocimiento.

El crecimiento más alto de los últimos años, efectuado sobre las bases neoliberales de la mayoría de las economías de la región e insertada en el patrón de relaciones de explotación Norte-Sur, no ha hecho más que enriquecer a los ya ricos y apenas alcanzar con residuos a los 200 millones de pobres, 53 millones de hambrientos y 42 millones de analfabetos. Ellos necesitan alimentos, trabajo, educación y salud, no libre comercio ni una nueva oleada neoliberal de ingreso de transnacionales ávidas de controlar los recursos naturales que en el Norte escasean, y los productos básicos ahora con precios más altos.

Eduardo Galeano, en un adelanto a su nuevo libro “Espejos. Una historia casi universal” escribe lo siguiente bajo el título Organización Mundial de Comercio: “Había que elegir al dios del comercio desde el trono del Olimpo, Zeus estudió a su familia. No tuvo que pensarlo mucho. Tenía que ser Hermes, Zeus le regaló sandalias con alitas de oro y le encargó la promoción del intercambio mercantil, la firma de tratados y la salvaguarda de la libertad de comercio. Hermes, que después, en Roma se llamó “Mercurio, fue elegido porque era el que mejor mentía”.

Las ilusiones nacidas al calor del crecimiento económico de los últimos años están seriamente amenazadas de evaporarse debido a la crisis económica incubada en la economía de Estados Unidos, la que parece encaminarse hacia una megacrisis de gran profundidad, capaz de arrastrar en su caída todos los crecimientos económicos de los países dependientes y ratificar que la función de los países latinoamericanos no es aprovechar una temporal coyuntura alcista que desemboca siempre en nuevos descalabros, sino en cambiar el campo de juego capitalista donde las crisis cíclicas se suceden, por otro escenario de cooperación y solidaridad.

Ante los movimientos sociales se presentan sucesos de gran envergadura actual y futura, que enfatizan con mayor vigor que nunca la necesidad de la unidad de ellos en la lucha por un mundo mejor, con rostro definido y decididamente anticapitalista.

Desde el verano de 2007 el estallido de la burbuja financiera en el sector inmobiliario de Estados Unidos mostró la fragilidad del crecimiento económico de ese país entre 2002 y 2006. La burbuja financiera de la informática que estalló en 2001 fue sustituida por la burbuja inmobiliaria en una demostración de que el sistema no tiene otro recurso para lograr dinamismo a corto plazo, que la especulación financiera desbordada.

Hoy, se desarrolla en Estados Unidos una discusión intrascendente acerca de si ha comenzado o no la recesión en esa economía.

Más allá de definiciones convencionales, la realidad indica que hoy unos 2 millones de familias amenazadas de ser desalojadas de su viviendas, que sólo desde enero de este año se han perdido 232 mil empleos y el desempleo alcanza ya 5,1%, que la recesión y la inflación se acompañan porque la crisis financiera coincide con la crisis energética que mantiene elevado el precio del petróleo, y que se ha evaporado hasta ahora cerca de 1 millón de millones de dólares en pérdidas financieras.

Todo indica que al sistema de globalización capitalista transnacional se le va acabando el espacio de maniobra para evadir la megacrisis que porta en su interior.

El avance de la globalización y el tejido de interdependencias que ella establece, indica que esta crisis tendrá alcance global y cobrará un costo más alto que cualquiera de las crisis capitalistas anteriores.

Es curioso como algunos neoliberales que habían argumentado sobre lo definitivo de las interdependencias de la globalización, ahora en la reciente reunión de Davos argumentaron lo contrario, al sostener la ilusoria posibilidad de que algunos países de los llamados emergentes, pudieran desacoplarse de los efectos de la crisis y permanecer intactos frente a ella.

Lo real es que la globalización nos enlaza a todos, pero no todos somos igualmente vulnerables ante una gran crisis económica. El Sur subdesarrollado es quien con mayor intensidad sufriría sus golpes.

Nunca antes se había acumulado tan gigantesca burbuja especulativa presta a estallar. Nunca antes había ocurrido la combinación y el entrelazamiento de crisis económica, crisis energética, crisis alimentaria y crisis ecológica. Nunca antes había coincidido un gasto militar tan gigantesco como el de Estados Unidos con la incompetencia de su acción militar y la persistencia en imponer al mundo el terror con el pretexto de luchar contra el terrorismo.

Nunca antes se habían diseminado por el mercado financiero globalizado una cantidad tan astronómica de derivados financieros salidos de la avidez especulativa, muchos de ellos contaminados por la crisis inmobiliaria de Estados Unidos, a tal punto de ser llamados valores-chatarra, y prestos a estallar en las manos de sus poseedores en una cadena de estallidos imprevisibles. Nunca antes la depredación especulativa había alcanzado tales niveles de canibalismo financiero como lo mostró la quiebra de Bear Stearns, el quinto banco de inversión del mundo.

Nunca antes la política neoliberal mostró tan a las claras su esencial hipocresía cuando el gobierno británico nacionalizó el banco Northern Rock -espantosa herejía anti mercado- y los estados del Primer Mundo intervienen en la economía de variadas formas para evadir la quiebra.

La crisis financiera actual en su entrelazamiento con otras crisis mencionadas pone de manifiesto la elevada depredación social, económica, ambiental a que ha llegado el sistema y que se expresa en absurdos tales como el gasto superior a 500 mil millones de dólares en armas, mientras en el estado norteamericano de Oregón se establece una lotería para entregar unos 10 mil planes de cobertura de salud entre más de 90 mil solicitantes que carecen de ellos, y que son apenas una pequeña fracción de los 45 millones de personas que en Estados Unidos no tienen cobertura de salud.

Mientras tanto, continúan manifestándose las evidencias ya inocultables de un proceso de cambio climático de alcance planetario, sobre el que el Panel de Expertos de Naciones Unidas sobre Cambio Climático llama con urgencia la atención.

El medioambiente está alcanzando peligrosos límites de tolerancia frente a la salvaje depredación a que lo somete el lucro de mercado. La seria amenaza ambiental no es un resultado tecnológico, sino social. Al capitalismo le interesa la transformación de la naturaleza sólo como instrumento para la valorización del capital. La protección de la naturaleza y de las condiciones ambientales para la vida, no son más que costos reductores de ganancia, por lo que la estricta lógica del sistema, despojada de regulaciones, es depredadora del medioambiente.

La crisis ambiental tiene al lucro de mercado como su motor, a la opulencia despilfarradora como su agravante mayor y la pobreza que es hija del sistema y destruye el bosque porque no tiene otro combustible para cocinar, como su agravante menor.

En el tema de los agrocombustibles se entrelazan la crisis económica, la crisis energética y la crisis ambiental en una perversa combinación.

La producción de cereales no es suficiente para satisfacer la demanda, el precio de los alimentos se incrementó en 55% desde junio del pasado año y el Programa Mundial de Alimentos ha tenido que implorar la entrega de 500 millones de dólares adicionales para enfrentar la subida de precios. Las existencias mundiales de arroz podrían caer al nivel más bajo en 25 años, el trigo tiene el más alto precio en los últimos 28 años, la leche en polvo ha triplicado su precio en poco más de dos años. El precio del maíz sigue subiendo, mientras continúa la carrera por el acaparamiento de tierras para producir alimentos que no alimentarán a seres humanos, sino a los lujosos automóviles del Primer Mundo.

Si la acción combinada del alto precio del petróleo, del cambio climático, del consumo incrementado en algunos países, impulsa al alza el precio de los alimentos, esa tendencia se hace más grave aun por la carrera insensata de los agrocombustibles.

Insertados los agrocombustibles en el patrón de consumo despilfarrador en el Norte y sometidos al agronegocio transnacional dominante, ellos no hacen más que satisfacer las expectativas de los consorcios petroleros, el agronegocio transnacional y la industria automovilística, al precio de encarecer aun más los muy caros alimentos para los 800 millones de hambrientos, y para el creciente número de los amenazados por caer en esa categoría ante los precios en aumento.

Bajo el control del agronegocio transnacional, los agrocombustibles representan otra ilusión de encontrar una solución tecnológica a los excesos de la tecnología que impulsa el capitalismo. A la catástrofe energética de haber esquilmado los combustibles fósiles, el sistema responde con la catástrofe de colocar la producción de alimentos como soporte del derroche de un patrón de consumo suicida en el Norte.

No son los campesinos, sino el agronegocio transnacional que controla las redes de comercialización, las que se benefician de los altos precios de los alimentos. Esos altos precios golpean a los consumidores, pero no benefician en igual grado a los productores. Los productores de cereales enfrentan altos precios de los fertilizantes, los ganaderos enfrentan altos precios de los piensos, los campesinos venden sus producciones en la cadena del agronegocio a un precio muy inferior al que los consumidores pagan. Los campesinos sin tierra y los obreros agrícolas sufren con especial intensidad el alto precio de los alimentos. Los especuladores financieros saben que el precio de los alimentos seguirá subiendo y con su especulación los hacen subir más aun.

Ante esas realidades el destino de nuestros pueblos no puede ser producir alimentos para que estos sean cada vez más lejanos y caros para los hambrientos y para seguir sosteniendo un patrón de consumo despilfarrador y frívolo.

No puede ser el lucro de mercado el que ofrezca una falsa solución a la crisis de los combustibles fósiles, aumentando el hambre en el mundo y multiplicando la presión sobre el medioambiente. El camino inmediato a seguir para no continuar en la carrera suicida, es el ahorro máximo del petróleo todavía disponible con medidas como el cambio masivo de bombillos incandescentes por ahorradores, mientras se desarrollan fuentes alternativas de energía renovable como la eólica y la solar.

Después de la desaparición del ALCA ha cambiado en algunos aspectos el escenario de lucha de los movimientos sociales. Desapareció aquel proyecto imperialista que con sus amenazadores propósitos, tenía la capacidad de unir a muchos en la lucha contra él. Los Tratados de Libre Comercio representan la misma esencia del ALCA, pero su dispersión en las heterogéneas realidades nacionales y sus plazos diferentes entre si, dificultan la coordinación regional de las luchas.

Nos enfrentamos hoy a variados temas, todos expresivos de la injusticia y la opresión, pero ninguno con la capacidad de convocatoria unitaria hemisférica que tuvo el ALCA.

En los Tratados de Libre Comercio y en las negociaciones de la OMC, en la militarización y criminalización de la protesta social, en la depredación del medio ambiente, en la difusión de una anticultura de la frivolidad y el consumismo, en los atentados a la soberanía alimentaria y en otros temas, la sociedad capitalista de nuestros días hiere, degrada y excluye, pero al mismo tiempo dispersa y atomiza las luchas de resistencia.

En ese escenario de diversidad temática y de complejidades acrecentadas encontramos un reto mayor para el trabajo de los movimientos sociales que integran la Alianza Social Continental y de los que no la integran aunque comparten similares enfoques. El reto es actuar en las específicas realidades nacionales o subregionales y al mismo tiempo, enlazar las luchas de unos y otros, movilizar a los pueblos en la resistencia frente al mundo peor y también avanzar en darle rostro concreto al mundo mejor que en algunos países lucha duramente por nacer en batalla encarnizada contra los imperialistas de afuera y sus aliados internos.

En Venezuela la Revolución Bolivariana sufre la embestida imperialista. En Bolivia la mano de la embajada norteamericana está detrás del movimiento separatista oligárquico.

El neoliberalismo ha perdido mucho de lo que fue su atractivo y ha sufrido golpes, pero no ha sido desarraigado ni cortada su fuente nutricia que es el capitalismo. Es necesario romper con el pensamiento y la práctica económica que persiste encerrada en el equilibrio fiscal, el libre comercio y la liberalización financiera, aun después que la mayoría de la población ha votado contra esa política.

La crisis del neoliberalismo no será irreversible, por más injusticia que provoque, hasta que nuevos valores de pensamiento vayan sosteniendo una nueva práctica económica y política basada en la solidaridad y en la cooperación. El virus neoliberal lo genera el capitalismo, es una criatura nacida de sus entrañas, de él recibe su código genético y a ese virus recurre cuando le conviene su reproducción.

La crisis irreversible del neoliberalismo la aportará el socialismo, esto es, una nueva forma de concebir la relación de los humanos entre ellos y con la naturaleza.

Mientras tanto, el clan neoliberal intenta agruparse y concertar acciones para una contraofensiva contra lo que llaman populismo, aludiendo a los gobiernos que rechazan el neoliberalismo y a los movimientos sociales que estamos aquí reunidos.

La reunión efectuada hace pocos días en Rosario, convocada por la llamada Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), una creación de José María Aznar, orgánicamente ligada al Partido Popular, y con participación de instituciones emblemáticas del más duro pensamiento neoliberal como la Heritage Foundation, el Instituto Cato y la Atlas Research Institute, es una clara expresión de esa contraofensiva derechista con la participación de una numerosa muestra del pensamiento más conservador, incluyendo seis ex-presidentes de infatigable afán neoliberal, una lista de intelectuales domesticados y el personaje mafioso que durante una parte del gobierno de Bush se encargó de los asuntos latinoamericanos.

Nada se hace sin la aprobación de Washigton y su apoyo financiero.

Esta reunión de tanto ruido y tanto dinero, convocada por el personaje del bigotito hitleriano y feroz cómplice de la agresión a Iraq, tuvo un objetivo central: lanzar a escala continental una ofensiva derechista en contra de lo que llaman “populismo revolucionario en su vertiente más alocada” y al mismo tiempo regresar a la “democracia liberal” y al neoliberalismo del mercado con poderes omnímodos.

Para estos paladines de la derecha los enemigos a derrotar son ante todo, los gobiernos de Hugo Chávez y Evo Morales, y todo gobierno que adopte decisiones contrarias al supremo dictamen de los mercados, y con no menor encono, los movimientos sociales que desempeñan un papel tan destacado en combatir el orden social que aquellos paladines defienden. Son los movimientos sociales una parte componente de ese “populismo revolucionario” llamado así despectivamente.

Ante esta contraofensiva derechista que odia a los movimientos sociales, es para nosotros imprescindible fortalecer nuestra unidad y capacidad de concertar acciones para derrotar a ese llamado de la selva.

Seríamos ingenuos suicidas si no evitamos con nuestra unidad que esta concertación de la derecha tenga éxito en su cruzada por exterminar a los movimientos sociales y a todo lo que ellos representan de desafío al mundo excluyente de la globalización neoliberal, y de construcción del mundo mejor…

Cuba está hoy en otro momento de la larga gesta de resistencia y creación que no ha cesado durante 49 años en respuesta a la guerra económica y al asedio de todo tipo puestos en práctica por diez gobiernos norteamericanos.

Hemos resistido todo lo mucho que el imperio ha aplicado contra este pequeño país. Hemos demostrado que se puede resistir e incluso hacer mucho con pocos recursos.

En los tres últimos años la economía cubana ha tenido alto crecimiento, sin que en nuestro caso, el crecimiento se escape hacia las manos de transnacionales o se pierda en enriquecer a los ricos.

Cuba es hoy el país que contrasta favorablemente con América Latina en cuanto a la distribución del ingreso, el que posee los servicios de educación primaria y secundaria de mayor calidad, el de mayor número de maestros en relación con su población, el de mejores servicios de salud, el primero en indicadores favorables de mortalidad infantil en menores de 1 año y menores de 5, el de menor desempleo, el que ofrece atención médica primaria permanente y servicios gratuitos de alta tecnología, el que ofrece formación educacional de más de 9 grados y acceso a estudios superiores gratuitos en cualquier lugar del país a todos los que quieran hacerlo.

La UNESCO reconoce que es Cuba el único país de América Latina y el Caribe que cumplirá la Meta del Milenio de educación para todos, el PNUD clasifica a Cuba como país de alto desarrollo humano, siendo el que alcanza esa categoría con menos ingreso per cápita; la CEPAL identifica a Cuba como el país latinoamericano que más recursos destina a los gastos sociales en relación con su PIB, triplicando como promedio lo que destinan otros países.

El 69,2% de la población cubana entre 18 y 24 años se encuentra matriculada en la enseñanza universitaria. Nos vamos aproximando a contar con 1 graduado universitario por cada 10 habitantes.

Lo anterior se ha alcanzado a pesar de la guerra económica despiadada que ha costado a nuestro pueblo unos 89 mil millones de dólares en pérdidas financieras, y sufrimientos humanos que no pueden medirse en dinero.

El socialismo cubano ha resistido la guerra económica y de todo tipo de diez gobiernos norteamericanos durante casi medio siglo y en los últimos 17 años, después de la desaparición de la Unión Soviética, enfrentamos el desafío más formidable: quedamos solos en medio de la guerra económica intensificada, del cerco neoliberal y de la opinión de muchos que creían imposible nuestra resistencia.

Hoy, podemos expresar con la modestia que la lucha nos ha enseñado y el respeto que sentimos por ustedes, que no sólo hemos resistido, sino que hemos triunfado sobre los más recios obstáculos y retomado la vía del desarrollo en mejores condiciones, debido a las duras y provechosas enseñanzas de estos años difíciles, al heroísmo del pueblo y a la firmeza inquebrantable del compañero Fidel.

El enemigo una vez más erró en sus ensoñaciones y creyó en sus propias mentiras. Creyeron que la salida por razones de salud del compañero Fidel de la dirección del gobierno produciría confusión o parálisis, pero encontraron la madurez y decisión del pueblo, para el cual la Revolución no es una pasajera transición, sino su opción de vida, su elección histórica.

Permítanme terminar citando al fundador de estos Encuentros Hemisféricos, en unas pocas palabras expresadas como respuesta a las acechanzas de nuestros enemigos, que sintetizan el compromiso profundo de nuestro pueblo con la lucha por la justicia social, por la vida, por la belleza, por el mundo mejor, por el socialismo: “A Cuba no la tendrán jamás”.

 

Respecto a la situación de nuestro país, algunos expertos nacionales, apologistas del propio sistema, afirman que nos encontramos ante lo que se ha dado en llamar la “tormenta perfecta”, al caracterizar la crisis como una combinación de tres tipos de crisis: inmobiliaria, crediticia y alimentaria. A esta caracterización, obviamente, habríamos de incorporarle un cuarto elemento, que no es otro que la crisis ecológica o medioambiental, que ya no es puesta en cuestión ni tan siquiera por los más conspicuos adalides del sistema.

 

La crisis inmobiliaria destapada a finales del pasado verano en EEUU ha provocado una traslación de la inversión, pasando del sector inmobiliario a otros sectores igualmente “seguros”, en cuanto tienen que ver con producción de bienes y servicios muy ligados a las necesidades más básicas del ser humano. Ahora el sector alimentario y el sector energético, en su más reciente versión de biocombustibles, es el refugio de dichas inversiones. Ello está produciendo, a escala planetaria, un alza de precios ciertamente desconocido hasta el momento. Hay muchos ejemplos, pero por su importancia básica en la dieta de gran parte de los países del tercer mundo, es especialmente grave y preocupante el caso del arroz: ha incrementado su precio en los mercados internacionales un 70 % en los cuatro primeros meses de 2008.

 

Es preciso tener en cuenta que lo que en países desarrollados supone un efecto determinado en el porcentaje de inflación, en otros países provoca el hambre para millones de personas.

 

Ahora bien, parece que el efecto de esta megacrisis no va a ser idéntico en todos los territorios. Más aún, parece que aun dentro de un espacio determinado, tampoco va a afectar por igual a todos los habitantes, sino que dentro de la lógica capitalista, en este estado del proceso de acumulación, algunos seguirán manteniendo e incluso incrementando sus márgenes de beneficio y otros lo pasarán mucho peor. Repasemos algunos datos muy recientes.

 

En España, durante el año 2007 la banca privada de este país ganó más de 30.000 millones de € de beneficio neto, lo que supone un 19,6 % de incremento respecto al año anterior. Eso respecto al año pasado.

 

En este mismo año, las empresas del IBEX 35, durante el primer trimestre de 2008, en plena crisis por tanto, han ganado un 16,7 % más que en el mismo período de 2007, exactamente 12.963,7 millones de €, siendo el mejor primer trimestre nunca visto. Ello ha propiciado la existencia de titulares de la prensa económica ciertamente reveladores, como el aparecido en diario Expansión el 15 de mayo de 2008 “La economía se estanca pero las grandes empresas resisten”.

 

Si nos vamos al ámbito europeo, podemos también hacer reflexiones curiosas a partir de un dato también relativo al primer trimestre de este año. Los 13 grandes bancos europeos han ganado en el primer trimestre de 2008 nada menos que 5.024 millones de €, lo que no obstante supone el menor beneficio trimestral de los últimos cinco años. Respecto al mismo período de 2007 supone un descenso de beneficios del 80,5 %.

 

Resulta cuando menos curioso que, en esta “economía de las expectativas” surgen las señales de alarma ante el descenso de los beneficios. ¿Qué pasará cuando se anuncien las pérdidas? 

 

 

El magistral análisis del camarada Osvaldo, que antes hemos referido, nos deja una clara conclusión: hay que organizarse para combatir esta pandemia, antes neoliberal, en un futuro próximo neoconservadora, pero siempre capitalista. Y para esa tarea con qué elementos contamos, con qué instrumentos. Es hora de abordar la situación del Partido y de IU, tratando de no obviar elementos esenciales, lo que ocurriría si nos dejamos llevar por el coyunturalismo. Además, debemos hacer un esfuerzo porque sea el centro del debate de la Conferencia como paso previo para adoptar los acuerdos necesarios en el Congreso del Partido.

 

La nueva situación política derivada de las transformaciones de nuestra sociedad, la realidad en la que ha derivado  el movimiento político y social Izquierda Unida, apuesta del Partido Comunista de España en el ámbito de su política de alianzas, la modificación del perfil del movimiento obrero y los márgenes que permiten los acuerdos político organizativos aprobados en el XVII Congreso del PCE celebrado junio de 2005 requieren de los comunistas sevillanos y sus agrupaciones una reflexión desde la moderación y la audacia.

 

Desde la finalización del XVII Congreso, el papel de contención y  la actitud de cautela seguida por las direcciones del PCA y el PCE han llevado a una situación de desequilibrio permanente  en las relaciones de nuestro Partido con la dirección de IU. El  retraso en la puesta en marcha de los acuerdos congresuales, cuando no el incumplimiento reiterado de los mismos, la pérdida de firmeza frente a las agresiones que proceso tras proceso se perpetraban contra la militancia y la organización comunista por parte de quienes, tenían el carné del PCE en el bolsillo, y sin embargo, actuaban en contra de los acuerdos del Partido y  contra el propio Partido, han derivado en un escenario en el que la dirección que representa a todos los comunistas andaluces haya enviado una carta de protesta diplomática por cada agresión militar que contra los nuestros se llevaba a cabo.. Es decir, como en la invasión de Polonia por parte de las tropas nazis, a los cañonazos contra la población civil, se respondía con misivas…

 

Son los acuerdos del XVII Congreso, y no otros, los que sujetan y vinculan a los comunistas de Sevilla, quienes probablemente puedan hablar con claridad de qué supone defender con argumentos una tesis política en el marco congresual y a pesar de  que ésta no prosperara, asumir la necesidad de la dirección colectiva y la unidad de acción y ponernos detrás del documento que todos los comunistas del Estado español habían hecho propias. Sin embargo, el acatamiento y la disciplina de nuestra Organización, que fundamenta su política de alianzas en el trabajo diario, en la construcción de políticas propias de una organización de la clase  obrera, no puede, no debe estar reñida con el respeto  a su propia naturaleza ni el respeto a sus miembros, único activo real de nuestro organización junto con nuestra Historia de lucha y entrega  por la construcción de la sociedad socialista.

 

Se trata de la búsqueda del respeto que nuestra organización se debe a sí misma, a su trabajo cotidiano, a la dedicación voluntaria de sus hombres y mujeres, al compromiso  consciente de quienes entienden que es posible unir desde la izquierda, a quienes creen en planteamientos de clases sin aristas ni ambages.

 

Dicho respeto no se gana cuando transaccionamos la posición del Partido a la hora de alcanzar acuerdos cupulares, si no que se gana cuando defendemos la construcción de un Partido sólido que contribuya desde su absoluta independencia  a un movimiento político y social aligerado de estructuras y que no replique las estructuras que sólo pueden y deben ser propias de un Partido como el PCA. Pero hoy, el intento de aligerar esas estructuras llega tarde, se perdió la oportunidad hace 5 años, cuando era posible evitar la debacle.

 

La construcción de un partido de respeto, requiere estar como dirigente a la altura de los militantes que integran este Partido sabedores que toda decisión de aminorar el músculo del Partido, de disminuirlo, provoca efectos irreversibles en una militancia que, si bien conoce la necesidad del acuerdo y el pacto desde una arraigada visión de unidad de la izquierda, no puede tolerarlo todo ni asumir cualquier  directriz al coste que se le pida. Es un tributo demasiado alto. ¿Cómo pedirle a la organización la asunción de la posición  expresada por la dirección federal de IU a aquellos que han visto como su persistente esfuerzo por la construcción de un proyecto común  es contestado con la censura cuando no con la expulsión?

 

¿A quien reclamar generosidad en el cumplimiento de acuerdos con las llamadas “posiciones criticas” si estos hacen y ejercen  su acción diaria contra el Partido?

 

Se trata de estar a la altura que el Partido exige, sin dogmatismos sobre el instrumento que el Partido representa; respeto para el militante que sostiene la lucha en el frente sindical, al joven comunista que asumió su contribución en un colectivo de la JCA, al veterano camarada que hace de la apertura de la sede su compromiso con las ideas que no se desgastan… a tantos que a riesgo de su propia integridad apuestan por nuestro proyecto. Para ello no podemos sino reclamar soberanía, que es tanto como reclamar más Partido,  sabedores de que más Partido sin mas respeto será dilapidar ilusión y esfuerzo de muchos hombres y mujeres sinceros.

 

Si partimos del respeto al proyecto colectivo, que con mayor o menor conciencia entre nosotros construimos los comunistas,  no caben en el futuro actuaciones como las manifestadas en la Asamblea andaluza de IU-LV-CA celebrada en Diciembre de 2007 en Matalascañas. Que hubo acuerdo y que los daños evitados fueron de enorme calado es evidente. Que la dirección del partido negoció dichos acuerdos con quienes se reclaman del PCE, se jactan de no cumplir sus acuerdos  y negociando con ellos les otorgó carta de naturaleza es un hecho tan irrespetuoso como objetivo.

 

Si el respeto a los acuerdos y a quienes no tienen voz para llevarla a los órganos de dirección  ha de ser una constante no caben reflexiones como las hechas en el seno de la Comisión Ejecutiva andaluza del PCA donde  cualquier acuerdo era válido menos aquellos que  con transparencia, participación, respaldo de los órganos inferiores y de la militancia, el Comité Provincial del PCA había alcanzado con la candidatura Unitaria de Trabajadores al amparo de lo acordado por el Comité Federal de septiembre de 2007, que facultaba a las organizaciones territoriales a ampliar su base de alianzas de cara al proceso de elaboración de listas electorales y posterior concurrencia electoral. Tan cierto como irrespetuoso contra camaradas que de manera cabal, leal y disciplinada trabajan en el seno del Partido, en su movimiento político y social, y en todos aquellos frentes,  organizaciones e instancias que el Partido decida apoyar.

 

Todo lo que no pase por el sostenimiento de una posición, de amplias miras, pero firme, a la postre conduce a situaciones cargadas de patetismo político como las derivadas de la firmeza  de los acuerdos surgidos del Comité Central de Jaén de diciembre de 2007 en la que, en los días previos a la Asamblea Andaluza de IU-LV-CA, el PCA definió a la desesperada una solvente posición de arropo  a quienes deberían ser sus referentes electorales, por ser estos referentes indiscutibles de nuestro Partido. Horas después, lo que era una aguerrida posición, cohesionada y no negociable mostró la flaqueza interna del mismo, dado que se quiso disponer en escasas horas de un crédito político que no se había atesorado en años de laminación del capital y prestigio político de nuestra Organización. El resultado, ya conocido, es que dichos acuerdos firmes del PCA quedaron en papel mojado en apenas 72 horas.

 

Los recientes procesos abiertos en el seno del Partido, sustitutivos de un necesario Congreso Extraordinario, llevarán a los comunistas sevillanos a un proceso de conferencia político-organizativa  con una asamblea de IU en el horizonte próximo. A ella y a la luz del documento aprobado como instrumento que inicie el debate de la Conferencia en el Comité Central celebrado en Humilladero el pasado mes de Abril, el PCA tiene la oportunidad de comenzar el proceso recuperando parte de la coherencia interna que debe presidir su actuar, si asume la apertura de un debate  que gran parte de sus estructuras militantes demandan; la visión de IU como un proceso  a extinguir, y objetivamente en vías de extinción, la recomposición de la unidad de acción de los comunistas en el seno del sindicalismo de clase y combate, la visualización anticapitalista de nuestra formación, el alejamiento de la supeditación  de nuestra Organización  a quienes no respetan la democracia interna exigible con quienes han desangrado su proyecto para fortalecer un movimiento político y social ingrato. Si soberanía es sinónimo de autoridad, Partido ha de serlo de respeto para quienes  lo habitamos y lo defendemos.

 

 

Quienes considerando que hubo un tiempo en que había algo que preservar , y que el patrimonio humano que representaba en términos electorales ese más de un millón doscientos mil votos que IU alcanzo en 2004 podía verse dañado si el Partido desplegaba una acción irresponsable contra su apuesta estratégica, puede  despreocuparse de que dicho daño vaya a producirse porque el PCE ceda soberanía, muy al contrario cuando el PCE se contradice, alcanza acuerdos que hace jirones en mesas de negociación, cuando prefiere el incierto resultado de un acuerdo cupular, en contraposición a las posiciones de Comités Provinciales como el nuestro o tantas Agrupaciones comprometidas con su partido, se esta faltando a sí mismo y camina hacia la devastación de sus sólidas estructuras. Quienes pensaban que nuestro suelo estaba en el “millón de votos rojos” deberían pensar en que en la medida que el color del cielo deja de ser rojo, la opción electoral de muchos ciudadanos anticapitalistas y antiimperialistas comienza a cambiar  de tonalidad o simplemente se queda en casa. Solo la coherencia, la disciplina, la huida permanente de la fosilización, el trabajo colectivo y la mejor formación política permitirán que no seamos arrastrados por quienes califican la situación catastrófica de IU como un “periodo de penurias”, y dentro de poco tiempo exigirá nuevas renuncias al Partido en aras de no se sabe bien qué estrategia común,  mientras sigue aplicando políticas presidencialistas y sectarias contra la militancia comunista.

 

El PCA realizara su Conferencia Político-Organizativa el 21 de junio de 2008, en ella los comunistas sevillanos debemos emplear,  desde la audacia, nuestro esfuerzo en cohesionar la posición común de los militantes que componen nuestras Agrupaciones y Comités. No se trata de aspirar a debatirnos entre el presente gobernante y el pasado mesiánico, sino que desde la extrema humildad de la militancia diaria se reflexione sobre lo que muchos piensan; que sólo trabajando y siendo coherentes podremos retener un caudal militante que nos pertenece por lucha, Justicia e Historia, que cabe una nueva práctica militante que insufle ganas de hacer y ánimo por sumar, que no caben ambigüedades en el discurso antiimperialista, que la opción del republicanismo es una acción activa y global de todos los planos de acción de nuestra organización, que la coherencia nos salva de nuestros déficits y nuestros errores. Que la no correspondencia con las políticas del Partido no puede ser saludada como pluralidad interna sino que deben ser tratadas como lo que son, fracturas en nuestra organización, para lo cual los Estatutos de nuestra organización tienen los mecanismos óptimos para darle tratamiento.

 

El documento organizativo del XVII Congreso del PCE expresaba las siguientes líneas de trabajo:

 

-La presencia del PCE en los conflictos sociales.

-Consolidación de la relación con los movimientos sociales y sus reivindicaciones y convocatorias. Participación del PCE en plataformas unitarias.

-La visualización del PCE en fechas determinadas; 8 de  Marzo, 14 de Abril , primero de Mayo y otras fechas relevantes del Movimiento Obrero y cuantas fechas se pudieran presentar en el marco reivindicativo de nuestra Historia.

-La publicación de la posición del partido en cuestiones políticas, de trascendencia e importancia para la política del partido.

-La necesidad de retomar nuestra cultura en relación con los “independientes” y las gentes del mundo del arte, la ciencia y la cultura.

-Debemos prestar una atención especial a la batalla contra la globalización y sus nuevos métodos de lucha y convocatoria; establecer relaciones sistemáticas con los partidos comunistas y los Partidos afines para intercambiar y difundir opiniones, información, experiencias.

 

Sólo con el cumplimiento de lo expuesto estaríamos en una situación diametralmente opuesta al actual momento. Quizás muchos militantes echen en falta que lo que cada uno de ellos se afane en cumplir, sea política de todos y hecho por todos.

 

Si como manifiesta el Informe de abril de 2007 presentado al Comité Federal del PCE , el Partido “no esta en segunda fila, ni agazapado, ni disputando el espacio de IU”  debemos estar entonces en, sobre unos ejes básicos de trabajo que se define correctamente en el documento organizativo aportado para el debate de la Conferencia Político-Organizativa del PCA, la recuperación de soberanía y capacidad operativa, restañar las perdidas de dignidad y en la búsqueda de un espacio real y existente como se demuestra cada vez que sabemos instalarnos en el conflicto sin lenguaje comedido y acciones alicortas.

 

Corresponde a muchos comunistas la superación del peor momento de nuestra Organización, pues sin duda en los momentos de mayores contradicciones para el Partido sus militantes han actuado con un enorme sentido de responsabilidad histórica.

 

Camaradas, debemos hacer lo necesario para aprovechar este histórico debate para, al mismo tiempo, poner al día muestras Agrupaciones y Comités, fortaleciendo lo que esté débil y removiendo lo que estorbe.

 

En concreto proponemos:

  1. Realizar un análisis exhaustivo del cumplimiento de los acuerdos en el plano organizativo del IV Congreso Local.

 

  1. Impulsar de manera decidida el mecanismo de revisión de incidencias del censo e incrementar nuestra afiliación en una campaña específica y extraordinaria.

 

  1. Reestructurar los Comités de Agrupaciones en base a sus necesidades y a las actuales posibilidades de optimización de nuestros recursos humanos.

 

  1. Exigir al conjunto de liberados de nuestra Organización un esfuerzo extraordinario de dedicación a las tareas que nuestro Partido en este momento crucial demanda. A este efecto se convocará un Encuentro específico con todos ellos para estudiar de manera detallada la concreción de esta dedicación. Como quiera que el proceso que ahora comienza debe ser promovido por nuestros cuadros, no debemos tolerar actitudes relajadas que desmotiven a la militancia. Por ello, cuando de manera centralizada se coordinen convocatorias o cualquier tipo de actividad política acordadas por los órganos del Partido se tendrán muy en cuenta las inasistencias o ausencias injustificadas. Para ver este problema proponemos que el Área Interna Local junto con los Secretarios Políticos y de Organización propongan el seguimiento y adopción de las medidas convenientes.

 

  1. Realizar una compaña de afiliación de nuestra militancia a CCOO en el marco de preparación de próximo Congreso del Sindicato.

 

  1. Intensificar la implicación de la Organización con el plano institucional, respecto a hacer prevalecer la directriz política debatida respecto a las decisiones acordadas en sede institucional, para lo que contaremos con una primera oportunidad el 12 de Junio próximo.

 

  1. Potenciar en todo el proceso de manera muy especial lo acordado en el IV Congreso Local en lo referido a la libertad en el debate, la democracia interna y la unidad interna.

 

Un viejo maestro decía que un sujeto que ve y observa una playa puede adoptar 3 posiciones básicas: la primera, es considerarla un lugar para el reposo y el relajo dejándose adormecer; la segunda, es considerarla como un campo de maniobras a afrontar, pero lleno de obstáculos y falto de comodidades; la tercera, la del revolucionario con mente dialéctica, es asumir que es parte del camino que hay que recorrer para alcanzar el mar… donde desde antiguo los poetas recitaban que  habita la más amplia Libertad.

 

Camaradas, andemos juntos el camino convencidos de que el resultado final depende de nuestro trabajo… y nuestro Partido se lo merece.

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