«Queipo ‘barrió’ 55 calles por sus cojones; nosotros 41 con la ley».

29 07 2008

«Ha habido un intento soez de echar por tierra nuestra labor a la hora de sustituir el callejero franquista y no, no es que vea fantasmas, veo ‘cavernícolas’». El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento disecciona las claves de un proceso que ha zarandeado a la opinión pública dialécticamente, sin violencia.

–Lo del pasado 18 de julio no fue casualidad, sino causalidad. Qué bien le vino el calendario…
–Es miserable reconocerlo porque puede parecer que enmascara una cierta actitud revanchista, pero la verdad es que sabía que iba a caer en 18 de julio desde hacía bastante tiempo. Y después resulta que todo estaba a punto para entonces. 72 años después, ya era hora de hacer justicia, aunque todavía queda tarea por delante.

–Y se han atrevido con Queipo de Llano, al que han despojado de sus títulos.
–Lo que no ha sido gratuito. Se le han quitado por felón, genocida y criminal. De él pueden decirse con datos muchas cosas. Quédese el lector, si no lo sabe, con que incitaba a los regulares, que eran los militares moros, a que violaran y mataran sin compasión durante el golpe en Sevilla.

–La familia no ha dicho ni mu.
–Faltaría más.

–¿En qué situación deja esto a la hermandad de la Macarena, donde sus restos comparten capilla con Santa Ángela de la Cruz?
–En virtud de la Ley de Memoria Histórica, podría perder o negársele subvenciones públicas si las tuviera o pidiera. De todas formas, es tan evidente en términos históricos y tan unánime en el Pleno la decisión de retirarle los honores a este genocida que algunas instituciones deberían tomar ejemplo. Y me consta que hay algunos hermanos que se están preguntando por qué su hermandad no da el paso.

–Dejemos a Queipo y vayamos a la purga en el callejero.
–Pues sepa que si nosotros hemos creado para abordarla una comisión técnica democrática, transparente y avalada por el Pleno, todo lo contrario fue lo que hizo Queipo, que tras el golpe barrió 55 calles y no había Gobierno municipal, ni participación ni prensa. Las quitó por cojones… Y todavía algunos se han rasgado las vestiduras cuando le hemos despojado de sus honores.

–¿Cuáles han sido los ejes de esa comisión técnica?
–La Ley de Memoria Histórica, en concreto de su artículo 15.1. Una ley que no comparto porque me parece insuficiente, básicamente porque no reconoce la ilegalidad de los juicios postgolpe militar, pero que he de cumplir. Y lo hemos hecho trabajando con mucha reserva, que no opacidad, generosidad y prudencia. Teníamos que tener absoluta certeza de que las personas a las que íbamos a quitarle su calle merecían perderla.

–Y no está siendo fácil…
–En absoluto. Han ido apareciendo nombres en los medios de comunicación, y muchos no estaban en nuestra lista. Eran liebres para generar una dinámica de acoso y derribo de la iniciativa intentando evidenciar que el primer teniente de alcalde es un inculto.

–¿Liebres?
–Sí, liebres. Decir que le íbamos a quitar la calle a Miguel Bravo Ferrer es de estúpido… ¡si fue secretario republicano del Ayuntamiento! Y se dijo que íbamos contra Ángel Camacho Baños, que intentó ayudar a Blas Infante, cuando al que estábamos señalando era a su hermano Miguel, que participó en una serie de actos execrables, pero que no tiene calle…

–¿Alguna liebre más?
–La de Utrera Molina, quien vive en Málaga. Se le disculpa alegando que quiere mucho a Sevilla. Y yo. Pero es que fue secretario general del Movimiento y gobernador civil… Y este caso no me lo han contado, es que lo he sufrido. Cuando mandó una carta pidiendo explicaciones al alcalde, le dije que yo lo recibiría para que me contara a la cara que no tuvo que ver con la represión, que cuando él mandaba sobre la brigada político-social no se torturaba… Y eso lo he visto yo, no me lo han contado. O el ejemplo definitivo de Carrero Blanco. Claro que lo mata ETA, pero ¡fue presidente del Gobierno de Franco! Y otro más que me ha llegado al alma por la defensa que ha hecho de su persona la Asociación de la Prensa: el periodista Domingo Tejera, uno de los propuestos por el PP para mantenerle la calle. Estoy disponible para discutir con quien sea el papel de este señor como director de La Unión dando listas de “masoncetes”, como los llamaba, a los que después fusilaban.

–¿De verdad no hay ni una pizca de revancha en todo el proceso depurador iniciado?
–No hemos quitado 41 nombres de calles por razones de ideología, es decir, porque los que las tenían fueran de derechas, sino por haber participado incontestablemente en el golpe o la dictadura.

–¿Y ahora qué?
–Todavía hay seis meses para que las juntas de distrito traten los cambios aprobados en el Pleno, los mismos que hemos notificado a unos 70 servicios (Correos, Emasesa, Lipasam…) para evitar a los vecinos ese papeleo. No obstante, alguna molestia sí tendrán, pero es inevitable… Y lo más importante de todo: con los cambios recuperamos la dignidad, se hace un poco más de justicia para esas 15.000 familias a las que, en Sevilla y provincia, les fusilaron a alguien.

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